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Dr. Edmundo Chávez Cossío:Con la pipeta en la mano

Autora: Dra. Cecilia Zazueta

El doctor Chávez era médico y tras estudiar el doctorado de Bioquímica y hacer un postdoctorado en la Ohio State Unirversity, regresó a nuestro instituto en 1977 como jefe del Departamento de Bioquímica, luego ocupó el cargo de Subdirector de Investigación Básica y Tecnológica y más tarde el de director de Investigación.

Confesaba, sin ninguna pena, que en la licenciatura reprobó la materia de Bioquímica por “zángano”, apodo que más tarde y modificado “cariñosamente” a zanganelos nos aplicaba a todos los estudiantes e investigadores en “ciernes” del Departamento de Bioquímica. Para aprobar la materia, forzosamente en extraordinario, tuvo que comprarse un librote que leyó de “cabo a rabo”. Decía: “…entonces, se me hizo la luz; pues entendí que la base de la Medicina y de la Fisiología es la Bioquímica, la química de la vida”. Fue entonces que la Medicina lo perdió, pero lo ganó la Bioquímica, a tal punto de que cuando se fue a hacer su servicio social al Zapotal, una ranchería en el estado de Veracruz, el único libro que llevó fue el de Bioquímica, que le servía de distracción en tanto la gente se decidía a buscarlo en lugar de al curandero del lugar, que ante los casos de éxito del doctor Chávez le tomó una terrible ojeriza. Claro que no todo era Bioquímica y según contaba se las ideó para “crear” un artefacto que recibía algunas señales de radio, utilizando una piedra, un tubo de PVC y alambre de cobre. Mi mente nunca alcanzó a descifrar cómo…, pero recuerdo que decía que era un “radio a galena”.

Durante más de 50 años impartió la asignatura de Bioquímica en la Facultad de Medicina de la UNAM a miles de jóvenes y no me sorprendería que entre los residentes de Cardiología haya algunos de ellos. Decía que en cada clase trataba de convencerlos de que un buen médico tiene que saber Bioquímica y aunque no siempre obtenía la respuesta que quería, desde el principio sabía quién iba a aprobar y quién a reprobar, porque “o les brillan o de plano no les brillan los ojitos”.

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