ARTICULO

Una vida, muchas historias

Autor: L. A. José Luis Hernández Tlapala
Subdirección de Planeación

Grandfather, grandmother; grand-père, grand-mère; nonno, nonna; sijtli, koli…

Estos vocablos quizá te sean conocidos, son los empleados para nombrar en inglés, francés, italiano y náhuatl, respectivamente, a dos grandes personajes de la historia de la humanidad: el abuelo y la abuela.

Tradicionalmente relacionamos la figura de los abuelos y abuelas con personas de edad avanzada, quienes son consideradas apreciables por su sabiduría, experiencia y conocimientos, razón por la cual desde el inicio de la humanidad integraban los llamados “consejos de ancianos”, en quienes recaía la responsabilidad de la conducción de los grupos humanos integrados en tribus, clanes y, con el paso del tiempo, en familias, como las conocemos en la actualidad.

Los abuelos y abuelas llevan historia en su cuerpo y en su rostro… Con huellas de todo lo que han vivido: cada arruga, cada mancha, cuenta una historia… Cuerpos que en sus días de fortaleza desempeñaron actividades de fuerza y aun de rudeza, pero también de precisión y delicadeza. Son cuerpos y almas que aun en la vejez continúan construyendo, acariciando, educando, amando…

Como hemos mencionado, la figura de los abuelos se identifica con personas de edad avanzada, llamados actualmente adultos mayores; sin embargo, conforme el desarrollo de la sociedad actual encontramos gente muy joven que ya ostentan la “abuelidad”. En nuestro país, se ha considerado a los abuelos y abuelas como personas adultas mayores, según e INEGI, en su comunicado de prensa núm. 568/22 del 30 de septiembre de 2022, y según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo Nueva Edición (ENOEN), “para el segundo trimestre de 2022 se estimó que en México residían 17,958,707 personas de 60 años y más (adultas mayores). Lo anterior representa 14% de la población total del país”.

Te invitamos a continuar con la lectura en la página 20 d Motu Cordis

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