ARTICULO

Corazón de colibrí

Autor: Dr. Jorge Gaspar Hernández
Director General del INC

En la secundaria se nos enseñó que los mexicas forjaron un imperio que tuvo bajo su dominio militar a gran parte de Mesoamérica durante casi dos siglos, hasta la invasión española. En su transmisión oral y en algunos códices prehispánicos, el pueblo azteca/mexica narró que esta hazaña se realizó bajo la guía y por mandato de Huitzilopochtli, su dios de la guerra.

Al principio yo no reparaba más en esta leyenda, ni en la etimología de Huitzilopochtli como el colibrí zurdo (huitzilin = colibrí, pochtli= lado izquierdo), y lo tomaba en mi mente occidentalizada como una de tantas cosas extrañas e interesantes de la cultura náhuatl (como el que pochtli también significa «sur», con la lógica de si seguimos la trayectoria del sol, el sur queda a nuestra izquierda).

Pasado el tiempo, me dio por averiguar por qué los aztecas escogieron al colibrí para representar a un dios que incitaba a la guerra y exigía sacrificios con corazones humanos como ofrenda: ¿Cómo fue que la más pequeña de las aves llegó a ser la imagen para encarnar al más sanguinario de sus dioses?

La belleza del colibrí, con sus colores tornasol y su vuelo único entre todas las aves, que le permite estar suspendido en el aire o volar en sentido vertical y horizontal (hacia adelante, los lados o hacia atrás) es una visión que a cualquiera llama la atención y a muchos nos agrada ver. Esta forma especial del vuelo del colibrí le confiere una distinción exclusiva que lo hace buen candidato para el zoomorfismo de un dios. Pero uno pensaría que el colibrí sería buena representación para el dios de la belleza, del aire, o del encantamiento; en este contexto, uno razonaría que un mejor candidato ave para el dios de la guerra sería, por ejemplo, el águila.

Te invitamos a continuar con la lectura en la página 6 d Motu Cordis.

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