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Inventos impulsados por el talento de la enfermería

Las enfermeras se encargan de revisar el pulso, extraer sangre y cuidar de las personas cuando están enfermas. Además de todo lo anterior, también crean equipos que salvan vidas y hacen que la vida en el hospital sea más fácil.

Gracias a su valioso rol en el hospital, pueden observar las prácticas y procedimientos médicos desde un enfoque diferente, lo que en ocasiones da pie a la creación de inventos revolucionarios y útiles.

Tubo de alimentación para veteranos incapacitados

Gracias a su invento, los soldados incapacitados podían morder un tubo y recibir una dosis de comida, dándoles de esta forma cierta independencia.

Líneas intravenosas codificadas por color

La enfermera, Terri Barton-Salinas ha visto cómo los errores hospitalarios pueden poner en riesgo la vida de los pacientes. “Cometer un error de medicación es la peor pesadilla de una enfermera”, comentaba ella misma.

Lo cierto es que a través de las vías intravenosas y otros tubos se suministran medicamentos, líquidos, nutrientes, oxígeno y sangre a pacientes enfermos. Cuando se unen numerosas líneas a un paciente, puede ser difícil diferenciarlas. Por esta razón, Teri Barton-Salinas y su hermana, Gail Barton-Hay, decidieron patentar sus líneas con códigos de color en 2003, que hacen que sea más sencillo para las enfermeras administrar con seguridad múltiples medicamentos.

Carro de paradas

La experimentada enfermera Anita Dorr inventa en 1968 un carrito con varios cajones donde pudieran encontrarse fácilmente todas las herramientas adecuadas durante una emergencia.

El carrito de paradas tuvo tanto éxito y ha salvado tantas vidas que actualmente se utiliza en todo el mundo.

Máscaras de fototerapia

Cuando se empezó a implantar el tratamiento de la fototerapia, apareció un nuevo problema. Con el objetivo de proteger los ojos de los pequeños frente a los rayos UV, las enfermeras y los médicos se veían obligados a improvisar una especie de gafas de protección con cualquier material que tuvieran al alcance.

Esto sería así hasta que en la década de 1990, Sharon Rogone, quien había trabajado como enfermera en unidades de cuidados intensivos neonatales en el hospital en San Bernardino, California, diseñó unas gafas especiales para los recién nacidos.

Junto a las gafas, también diseñó una estructura que se acoplaba a la cabeza y ayudaba a mantener las gafas en su lugar. Todo el conjunto sería conocido desde entonces como Bili-Bonnet.

No existe duda, que sin la ayuda de las enfermeras la vida en los hospitales no sería lo mismo.

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