Autor: L. A. José Luis Hernández Tlapala
Adscrito a la Subdirección de Planeación
Ya en otras ocasiones hemos señalado las virtudes y características del doctor Ignacio Chávez Sánchez (1897-1979), fundador del Instituto Nacional de Cardiología, y lo hemos descrito como un gran científico y un verdadero humanista, simplemente un ser extraordinario, fuera de serie, fuera de su tiempo, lo que ha hecho que su pensamiento sea atemporal, es decir, que ha trascendido y, confiando en la sensatez de todo aquel que ha tenido la fortuna de ser iluminado por su sabiduría, seguirá trascendiendo a su tiempo.
En esta ocasión, profundizaremos en el humanismo del doctor Chávez y empezaremos por definir el término conforme lo establece el Diccionario de la Real Academia Española que, entre otras acepciones, lo describe como: “Doctrina o actitud vital basada en una concepción integradora de los valores humanos”.
En el caso de Chávez, más que una doctrina, su humanismo fue plenamente una auténtica actitud vital, concibiendo al ser humano como un ente integral, no sólo como objeto de estudio o como un cuerpo físico, conjunto de sistemas, necesitado eventualmente de atención médica, sino como persona en su más amplio sentido, con necesidades físicas, emocionales y espirituales.
José de Letamendi (1828-1897), médico y académico español, sentenció: Quien sólo de medicina sabe, ni medicina sabe. Curiosamente, Ignacio Chávez nace el mismo año en que muere José de Letamendi.
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